Julian Espinosa ha sido viajero desde joven — moviéndose entre continentes, entre lenguas, inmerso en culturas y sociedades distintas antes de llamarse artista. Ese movimiento temprano se convirtió en la materia de su práctica: pintura, fotografía y reelaboración digital como formas de retener lo que cambia cuando el suelo bajo los pies también cambia.
Cada obra de esta colección lleva su propio lugar y ciudad — una calle específica, una luz específica. Pero juntas trazan algo más grande: lo que significa seguir haciendo un hogar a partir del movimiento, y seguir traduciendo la memoria a través de lenguas y culturas que no siempre coinciden entre sí.
Las ediciones son limitadas, numeradas y firmadas por el artista.